jueves, 27 de agosto de 2020

KUMARÉ

ineasta que mientras realizaba un documental sobre la cultura india se hizo una pregunta que estoy segura que muchos nos hemos hecho. ¿Cómo existen tantas religiones verdaderas? ¿Cómo es posible que tanta gente siga a tantos gurús convencidos de que son la única verdad y fuente de felicidad?

Esto motivó a Vikram Gandhi a volverse un gurú y crear su propia doctrina. De ahora en adelante sería Kumaré
Junto a una amiga (una especie de PR) empezaron a recorrer distintas zonas, cautivando a la gente con un determinado mensaje, que les prometía la felicidad y una vida plena. ¿El resultado? miles de fanáticos siguiendo a Kumaré.

Después de ver ese documental me dieron muchas ganas de hacer este experimento y con mi amigo que me recomendó el documental comenzamos a fantasear con vestirnos de blanco, pasearnos por distintas ciudades del país predicando algo, cualquier cosa, eso es lo de menos…Les aseguro que más de alguno caería en mi religión y seríamos millo.

Partiríamos en una provincia, ahí es más fácil cautivar a la pipol, ojalá un pueblo chico para hacer la pega rápido de conocer a todos. De ahí con mis fanáticos pasaríamos al pueblo siguiente y así hasta llegar a la capital. Les cobraría mucha plata, eso da credibilidad y lo haría bien exclusivo para mantener cierta intriga.

Los retiros espirituales no podrían falta, serían fuera del país, bien caros y bien lejo. Al final la huea es gastar.

Ya… volviendo al tema, ojo con los Kumaré, que hay muchos dando vuelta…

 

El Mahabharata en español, narración y conclusiones por David Luján

OBJETIVO BIRMANIA

 


BIRMANIA, UNA DICTADURA INACABABLE

Eloy Isorna Artime

Éxodo 90 (sept-oct.’07)
– Autor: Eloy Isorna Artime –
 
Una de las características fundamentales de la llamada revolución del azafrán, protagonizada por los monjes budistas y por el pueblo de Birmania (hoy oficialmente Myanmar) en estos últimos días, es su carácter pacífico. No son los que se manifiestan los que utilizan la fuerza y disparan o provocan cualquier tipo de disturbios, sino que son la policía y los militares, que mantienen una férrea dictadura, los que utilizan la fuerza bruta y disparan sobre monjes y personas pacíficas y desarmadas.

Detrás de esta actitud pacífica no se puede olvidar que, junto al peso de las propias creencias budistas, está el empeño de la Premio Nóbel de la Paz Aung San Suu Kyi en lograr por medios pacíficos una salida a la dictadura.

Birmania es un país históricamente invertebrado que alcanzó su conjunción política de cierta estabilidad bajo el dominio colonialista de los británicos a finales del siglo XIX, y en la que todavía en la actualidad hay algunos pueblos, como los karen, que luchan por su independencia. Es un país compuesto por multitud de pueblos con diversidad de costumbres, creencias y lenguas. Es un país en el que el ejército jugó un papel primordial como “liberador” primero del dominio británico (inicialmente con apoyo japonés) y posteriormente como liberador del “dominio” japonés (con el apoyo de los británicos y las Fuerzas Aliadas), al final de la Segunda Guerra Mundial.

Consiguientemente es un país forjado y educado en el militarismo y en la fuerza del ejército que tiene por héroe nacional al General Aung San. Aung San, padre de la Premio Nóbel de la Paz Aung San Suu Kyi, murió en 1947 en un atentado cuando su hija tenía sólo dos años, y es el héroe por excelencia de Birmania, al que se conmemora anualmente cada 19 de junio en el llamado “Día de los Mártires”.

Birmania es también un país de creencias, fundamentalmente budistas, impregnado de la filosofía de la vida que tales creencias comportan. En este sentido, es de destacar la extraordinaria labor de Suu Kyi por poner de manifiesto que los conceptos de democracia y respeto a los derechos humanos son universales, insertos en las propias esencias de la enseñanza budista, y no solamente conceptos “occidentales” como pretende la propaganda oficial de la Junta Militar.

El 4 de enero de 1948 Birmania se constituyó por primera vez como país independiente en un ambiente democrático y lleno de esperanzas de futuro. Pero esa esperanza pronto se vio truncada por el segundo golpe de Estado (el primero se produjo ya en 1958) del General Ne Win, que se produjo en 1962 y que derrotó al legítimo gobierno presidido por U Nu, fruto de las elecciones democráticas celebradas en 1960. A partir de este momento se constituyó una dictadura militar, dirigida por una Junta que, más allá de la pervivencia personal de sus integrantes, se mantiene en el tiempo renovándose a sí misma. Consiguientemente, fueron apenas 15 años de libertad democrática los que pudo vivir Birmania hasta la fecha, desde 1948 a 1962, no teniendo ocasión de formarse ni de desarrollar instituciones, ni experiencias democráticas, ni de vivir las exigencias prácticas de su desarrollo.

En este contexto, en 1988 se produjeron importantes manifestaciones de protesta contra el régimen militar y hubo una fuerte y sangrienta represión. La crisis política en la que derivaron estos acontecimientos y su repercusión internacional llevaron a los dirigentes militares a anunciar la celebración de elecciones democráticas con la pretensión de que fueran “ganadas” por el régimen. No contaban los militares con que, por aquellos días, la hija del héroe Aung San, llamada Aung San Suu Kyi, que había vuelto a Birmania (pues vivía por entonces en Inglaterra) para cuidar a su madre enferma, tomando conciencia de la lamentable situación de su país, iba a involucrarse directamente en la lucha pacífica por la democracia y el respeto a los derechos humanos, fundando, con el propósito de presentarse a las elecciones, un partido político llamado “Liga Nacional para la Democracia” (NLD).

Temiendo que la Liga pudiera ganar las elecciones, el 20 de julio de 1989 los militares recluyeron a Suu Kyi bajo estrecha vigilancia. Las elecciones se celebraron el 27 de mayo de 1990 y fueron ganadas por el partido liderado por Suu Kyi, que obtuvo 392 de los 485 escaños en liza, pese a que la propia Suu no pudo ser presentada como candidata. Desde entonces Suu Kyi permaneció bajo arresto, brevemente interrumpido en diversas coyunturas políticas, y no volvió a salir de Birmania, pese a que este sería el ferviente deseo de la Junta Militar, porque sabía que si salía los militares no la volverían a dejar entrar de nuevo en el país.

En 1990 el Parlamento Europeo otorgó a Suu Kyi el premio “Sajarov “ y en 1991 fue galardonada con el premio Nóbel de la Paz. Vemos pues que cuando Suu Kyi habla de la democracia, de la defensa de los derechos humanos, del miedo y de la lucha pacífica, con rechazo explícito de la violencia, no habla simplemente desde una perspectiva conceptual o ideológica, sino desde su propia vida. De aquí también que Suu Kyi se haya convertido no sólo en un referente indiscutible para todo el pueblo birmano, sino para todos aquellos que de buena fe luchan por la democracia real, por la defensa de los derechos humanos y por organizar una vida en libertad, es decir, libre del miedo.

Democracia, defensa de los derechos humanos y libertad frente al miedo constituyen tres ejes clave del pensamiento y de la acción de Daw Aung San Suu Kyi. La defensa que hace de la democracia va íntimamente unida a la defensa que hace de los Derechos Humanos y también del pacifismo como doctrina práctica. Porque se trata de un pacifismo activo que supone lucha, acción, valentía, riesgo, enfrentamiento y esfuerzo. Y, desde luego, sentirse libres dominando el miedo. Y cuando Suu Kyi habla de las leyes las contempla tanto o más como referente de defensa del propio ciudadano, frente a la actuación indiscriminada del Estado, que como carga o limitación que el ciudadano deba soportar. Por ello, reclama leyes justas y eficaces frente a la sistemática transgresión de los derechos humanos y actuación arbitraria del poder.

Las palabras de Suu Kyi tienen un frescor inusitado y lo que ella dice para Birmania debe hacernos reflexionar sobre el funcionamiento de nuestra propia realidad democrática. La acción es importante en el pensamiento de Suu Kyi. Václav Havel (ex presidente de la República Checa) nos recuerda en un artículo publicado en “El País” el 21 de octubre de 2003 las palabras de Suu: “Hablar de cambio no es suficiente, es necesario que éste se produzca”.

Cuando Suu Kyi se refiere a la democracia está hablando de la búsqueda de una democracia efectiva (sabiendo que el ideal es siempre imposible), y de leyes eficaces para luchar contra la corrupción, contra la opresión, contra el miedo y que estimulen la justicia. Es decir, de una democracia no sólo basada en unas reglas de juego formalmente reconocidas, sino también en comportamientos políticos y sociales, democráticos, no corruptos, no manipuladores y respetuosos con la disidencia.

En su trabajo “En busca de la democracia” no puede olvidar las dificultades concretas que ésta puede encontar en su país, ya que los adversarios del movimiento a favor de la democracia en Birmania han intentado socavarlo difundiendo calumnias sobre la capacidad del pueblo para juzgar lo que convenía a la nación y condenando los principios básicos de la democracia por ser antibirmanos. (Vid. “En busca de la democracia”, en “Libres del miedo y otros escritos”, editado por Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores. Barcelona, 1994, pág. 229 y sgtes.)

Finalmente, un apunte sobre el miedo. El miedo a enfrentarse a uno mismo, a conocerse, y el miedo a lo que nos llega o nos puede llegar desde fuera, no es sólo un miedo de Suu Kyi, es un miedo universal que, de una u otra forma, puede afectarnos a todos. A ambos miedos se ha enfrentado Suu Kyi en diversos momentos de su vida, de modo que no duda en referirse al miedo cuando tiene que escribir un texto, publicado como artículo, para conmemorar la concesión por parte del Parlamento Europeo del Premio por la Libertad de Pensamiento, Sajarov de 1990, artículo publicado en 1991 en varios periódicos y revistas de todo el mundo. En la edición en España de los escritos de Suu Kyi, realizada por Galaxia- Gutemberg y CÍrculo de Lectores en 1994, este artículo es el que da título a la obra: ”Libres del miedo y otros escritos”. Comienza este artículo diciendo: “No es el poder el que corrompe sino el miedo. El miedo a perder el poder corrompe a los que lo detentan y el miedo al látigo del poder corrompe a los que están sujetos al mismo”. Y, más adelante, afirma: “El esfuerzo necesario para conservarse incorruptos en un ambiente en el que el miedo es parte integral de la existencia cotidiana no les resulta evidente a quienes tienen la suerte de vivir en un Estado de derecho”. “Las leyes no sólo evitan la corrupción castigando de forma imparcial a los que las quebrantan, sino que también ayudan a crear una sociedad en la que las personas pueden satisfacer las condiciones básicas necesarias para conservar su dignidad sin tener que recurrir a prácticas corruptas. Cuando no existen esas leyes, la carga de mantener los principios de justicia y decoro recae en el hombre de la calle. Solamente el efecto acumulado del esfuerzo sostenido y de la resistencia de aquél podrá convertir una nación en la que la razón y la conciencia están pervertidas por el miedo, en una nación en la que existan normas legales idóneas para impulsar el deseo humano de armonía y justicia, reprimiendo al mismo tiempo los rasgos destructivos que también están presentes en el hombre”.

Leyendo a Suu Kyi, repasando los hitos de su vida, no cabe ya asombrarse de que sea el referente de todos los birmanos de buena fe, ni que se haya constituido en un referente en las recientes manifestaciones de los monjes birmanos.

Sólo cabe esperar ahora que los esfuerzos de los países de occidente frente a la Junta Militar Birmana y frente a sus sostenedores, especialmente China y Rusia, logre abrir un camino de negociación que, de una vez por todas, permita al pueblo birmano disfrutar en paz de sus libertades y construir una sociedad democrática y libre del miedo.

 

LA INFAME DICTADURA BIRMANA


 


BIRMANIA, UNA DICTADURA INACABABLE

Eloy Isorna Artime

Éxodo 90 (sept-oct.’07)
– Autor: Eloy Isorna Artime –
 
Una de las características fundamentales de la llamada revolución del azafrán, protagonizada por los monjes budistas y por el pueblo de Birmania (hoy oficialmente Myanmar) en estos últimos días, es su carácter pacífico. No son los que se manifiestan los que utilizan la fuerza y disparan o provocan cualquier tipo de disturbios, sino que son la policía y los militares, que mantienen una férrea dictadura, los que utilizan la fuerza bruta y disparan sobre monjes y personas pacíficas y desarmadas.

Detrás de esta actitud pacífica no se puede olvidar que, junto al peso de las propias creencias budistas, está el empeño de la Premio Nóbel de la Paz Aung San Suu Kyi en lograr por medios pacíficos una salida a la dictadura.

Birmania es un país históricamente invertebrado que alcanzó su conjunción política de cierta estabilidad bajo el dominio colonialista de los británicos a finales del siglo XIX, y en la que todavía en la actualidad hay algunos pueblos, como los karen, que luchan por su independencia. Es un país compuesto por multitud de pueblos con diversidad de costumbres, creencias y lenguas. Es un país en el que el ejército jugó un papel primordial como “liberador” primero del dominio británico (inicialmente con apoyo japonés) y posteriormente como liberador del “dominio” japonés (con el apoyo de los británicos y las Fuerzas Aliadas), al final de la Segunda Guerra Mundial.

Consiguientemente es un país forjado y educado en el militarismo y en la fuerza del ejército que tiene por héroe nacional al General Aung San. Aung San, padre de la Premio Nóbel de la Paz Aung San Suu Kyi, murió en 1947 en un atentado cuando su hija tenía sólo dos años, y es el héroe por excelencia de Birmania, al que se conmemora anualmente cada 19 de junio en el llamado “Día de los Mártires”.

Birmania es también un país de creencias, fundamentalmente budistas, impregnado de la filosofía de la vida que tales creencias comportan. En este sentido, es de destacar la extraordinaria labor de Suu Kyi por poner de manifiesto que los conceptos de democracia y respeto a los derechos humanos son universales, insertos en las propias esencias de la enseñanza budista, y no solamente conceptos “occidentales” como pretende la propaganda oficial de la Junta Militar.

El 4 de enero de 1948 Birmania se constituyó por primera vez como país independiente en un ambiente democrático y lleno de esperanzas de futuro. Pero esa esperanza pronto se vio truncada por el segundo golpe de Estado (el primero se produjo ya en 1958) del General Ne Win, que se produjo en 1962 y que derrotó al legítimo gobierno presidido por U Nu, fruto de las elecciones democráticas celebradas en 1960. A partir de este momento se constituyó una dictadura militar, dirigida por una Junta que, más allá de la pervivencia personal de sus integrantes, se mantiene en el tiempo renovándose a sí misma. Consiguientemente, fueron apenas 15 años de libertad democrática los que pudo vivir Birmania hasta la fecha, desde 1948 a 1962, no teniendo ocasión de formarse ni de desarrollar instituciones, ni experiencias democráticas, ni de vivir las exigencias prácticas de su desarrollo.

En este contexto, en 1988 se produjeron importantes manifestaciones de protesta contra el régimen militar y hubo una fuerte y sangrienta represión. La crisis política en la que derivaron estos acontecimientos y su repercusión internacional llevaron a los dirigentes militares a anunciar la celebración de elecciones democráticas con la pretensión de que fueran “ganadas” por el régimen. No contaban los militares con que, por aquellos días, la hija del héroe Aung San, llamada Aung San Suu Kyi, que había vuelto a Birmania (pues vivía por entonces en Inglaterra) para cuidar a su madre enferma, tomando conciencia de la lamentable situación de su país, iba a involucrarse directamente en la lucha pacífica por la democracia y el respeto a los derechos humanos, fundando, con el propósito de presentarse a las elecciones, un partido político llamado “Liga Nacional para la Democracia” (NLD).

Temiendo que la Liga pudiera ganar las elecciones, el 20 de julio de 1989 los militares recluyeron a Suu Kyi bajo estrecha vigilancia. Las elecciones se celebraron el 27 de mayo de 1990 y fueron ganadas por el partido liderado por Suu Kyi, que obtuvo 392 de los 485 escaños en liza, pese a que la propia Suu no pudo ser presentada como candidata. Desde entonces Suu Kyi permaneció bajo arresto, brevemente interrumpido en diversas coyunturas políticas, y no volvió a salir de Birmania, pese a que este sería el ferviente deseo de la Junta Militar, porque sabía que si salía los militares no la volverían a dejar entrar de nuevo en el país.

En 1990 el Parlamento Europeo otorgó a Suu Kyi el premio “Sajarov “ y en 1991 fue galardonada con el premio Nóbel de la Paz. Vemos pues que cuando Suu Kyi habla de la democracia, de la defensa de los derechos humanos, del miedo y de la lucha pacífica, con rechazo explícito de la violencia, no habla simplemente desde una perspectiva conceptual o ideológica, sino desde su propia vida. De aquí también que Suu Kyi se haya convertido no sólo en un referente indiscutible para todo el pueblo birmano, sino para todos aquellos que de buena fe luchan por la democracia real, por la defensa de los derechos humanos y por organizar una vida en libertad, es decir, libre del miedo.

Democracia, defensa de los derechos humanos y libertad frente al miedo constituyen tres ejes clave del pensamiento y de la acción de Daw Aung San Suu Kyi. La defensa que hace de la democracia va íntimamente unida a la defensa que hace de los Derechos Humanos y también del pacifismo como doctrina práctica. Porque se trata de un pacifismo activo que supone lucha, acción, valentía, riesgo, enfrentamiento y esfuerzo. Y, desde luego, sentirse libres dominando el miedo. Y cuando Suu Kyi habla de las leyes las contempla tanto o más como referente de defensa del propio ciudadano, frente a la actuación indiscriminada del Estado, que como carga o limitación que el ciudadano deba soportar. Por ello, reclama leyes justas y eficaces frente a la sistemática transgresión de los derechos humanos y actuación arbitraria del poder.

Las palabras de Suu Kyi tienen un frescor inusitado y lo que ella dice para Birmania debe hacernos reflexionar sobre el funcionamiento de nuestra propia realidad democrática. La acción es importante en el pensamiento de Suu Kyi. Václav Havel (ex presidente de la República Checa) nos recuerda en un artículo publicado en “El País” el 21 de octubre de 2003 las palabras de Suu: “Hablar de cambio no es suficiente, es necesario que éste se produzca”.

Cuando Suu Kyi se refiere a la democracia está hablando de la búsqueda de una democracia efectiva (sabiendo que el ideal es siempre imposible), y de leyes eficaces para luchar contra la corrupción, contra la opresión, contra el miedo y que estimulen la justicia. Es decir, de una democracia no sólo basada en unas reglas de juego formalmente reconocidas, sino también en comportamientos políticos y sociales, democráticos, no corruptos, no manipuladores y respetuosos con la disidencia.

En su trabajo “En busca de la democracia” no puede olvidar las dificultades concretas que ésta puede encontar en su país, ya que los adversarios del movimiento a favor de la democracia en Birmania han intentado socavarlo difundiendo calumnias sobre la capacidad del pueblo para juzgar lo que convenía a la nación y condenando los principios básicos de la democracia por ser antibirmanos. (Vid. “En busca de la democracia”, en “Libres del miedo y otros escritos”, editado por Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores. Barcelona, 1994, pág. 229 y sgtes.)

Finalmente, un apunte sobre el miedo. El miedo a enfrentarse a uno mismo, a conocerse, y el miedo a lo que nos llega o nos puede llegar desde fuera, no es sólo un miedo de Suu Kyi, es un miedo universal que, de una u otra forma, puede afectarnos a todos. A ambos miedos se ha enfrentado Suu Kyi en diversos momentos de su vida, de modo que no duda en referirse al miedo cuando tiene que escribir un texto, publicado como artículo, para conmemorar la concesión por parte del Parlamento Europeo del Premio por la Libertad de Pensamiento, Sajarov de 1990, artículo publicado en 1991 en varios periódicos y revistas de todo el mundo. En la edición en España de los escritos de Suu Kyi, realizada por Galaxia- Gutemberg y CÍrculo de Lectores en 1994, este artículo es el que da título a la obra: ”Libres del miedo y otros escritos”. Comienza este artículo diciendo: “No es el poder el que corrompe sino el miedo. El miedo a perder el poder corrompe a los que lo detentan y el miedo al látigo del poder corrompe a los que están sujetos al mismo”. Y, más adelante, afirma: “El esfuerzo necesario para conservarse incorruptos en un ambiente en el que el miedo es parte integral de la existencia cotidiana no les resulta evidente a quienes tienen la suerte de vivir en un Estado de derecho”. “Las leyes no sólo evitan la corrupción castigando de forma imparcial a los que las quebrantan, sino que también ayudan a crear una sociedad en la que las personas pueden satisfacer las condiciones básicas necesarias para conservar su dignidad sin tener que recurrir a prácticas corruptas. Cuando no existen esas leyes, la carga de mantener los principios de justicia y decoro recae en el hombre de la calle. Solamente el efecto acumulado del esfuerzo sostenido y de la resistencia de aquél podrá convertir una nación en la que la razón y la conciencia están pervertidas por el miedo, en una nación en la que existan normas legales idóneas para impulsar el deseo humano de armonía y justicia, reprimiendo al mismo tiempo los rasgos destructivos que también están presentes en el hombre”.

Leyendo a Suu Kyi, repasando los hitos de su vida, no cabe ya asombrarse de que sea el referente de todos los birmanos de buena fe, ni que se haya constituido en un referente en las recientes manifestaciones de los monjes birmanos.

Sólo cabe esperar ahora que los esfuerzos de los países de occidente frente a la Junta Militar Birmana y frente a sus sostenedores, especialmente China y Rusia, logre abrir un camino de negociación que, de una vez por todas, permita al pueblo birmano disfrutar en paz de sus libertades y construir una sociedad democrática y libre del miedo.

jueves, 20 de agosto de 2020

INFAMES IMITACIONES CHINAS

 BURDAS COPIAS CHINAS

Desde hace algunos años China ha reemplazado a Japón en el afán plagiario. La diferencia es que la calidad y diseño chinos dejan mucho que desear.










sábado, 13 de junio de 2020

BOUDICA, REINA CELTA

Tácito y Dion Casio coinciden en que Boudica provenía de familia de aristócratas icenos. De ella narra Dión Casio que «poseía una inteligencia mayor que la que generalmente tienen las mujeres», que era alta, de voz áspera y mirada feroz, cabello pelirrojo hasta la cadera, túnica de muchos colores y un manto grueso ajustado con un broche. Siempre usaba un grueso collar de oro, posiblemente un torque, aditamento que entre los pueblos celtas siempre significaba nobleza.
Su esposo Prasutago (Prasutagus), probablemente llamado Esuprasto (Esuprastus), era el rey de los icenos, tribu que habitaba la zona del actual Norfolk (al este de Inglaterra). Al principio no fueron parte del territorio invadido por los romanos, porque tuvieron el estatuto de aliados durante la conquista romana de Britania llevada a cabo por Claudio y sus generales en el año 43.
Como todos los pueblos celtas, daban gran importancia a su independencia, habiéndose dado varios roces entre los romanos y los icenos con anterioridad al levantamiento del año 60, el más importante de los cuales se verificó cuando el entonces gobernador de Britania Publio Ostorio Escápula los amenazó con desarmarlos.1
Sin embargo, Prasutago vivió una larga vida de riqueza. El problema era que no tenía hijos varones y que, aunque la realeza podía pasar a sus hijas según la costumbre celta, ello sin embargo no aseguraba la independencia formal frente al Imperio romano, ya que para los celtas existe igualdad entre el hombre y la mujer pero para los romanos no; por eso a Roma se le ocurrió la idea de nombrar al emperador romano coheredero de su reino, junto con sus dos hijas. Este tipo de testamentos era habitual en la época romana (recordemos la donación del reino de Pérgamo) al completo, pues así se conseguía que, al menos durante la vida del rey vasallo, se respetara un estatus de semi-independencia.23
Debido a estos factores y a que la ley romana solo permitía la herencia por línea paterna, cuando Prasutago murió, su idea de preservar su linaje fue ignorada, y su reino fue anexionado como si hubiera sido conquistado. Las tierras y todos los bienes fueron confiscados, y los nobles tratados como esclavos. Debido a que Prasutago había vivido pidiendo prestado dinero a los romanos, al fallecer él todos sus súbditos quedaron ligados a esa deuda, que Boudica, la entonces reina, no podía pagar.
Dion Casio dice que los publicanos romanos (incluido Séneca el Joven), desencadenaron la violencia saqueando las aldeas y tomando esclavos como pago de la deuda. Tácito parece apoyar esto al criticar —en referencia a este tema— al procurador Cato Deciano por su "avaricia". De acuerdo con Tácito, los romanos azotaron a Boudica y violaron a sus dos hijas, lo que desató la furia incontenible de la reina.
En el año 60 o 61, mientras el gobernador Cayo Suetonio Paulino estaba en el norte de Gales llevando a cabo una campaña en la isla de Mona, hoy Anglesey, que era un refugio de los británicos rebeldes y un centro druídico, los icenos conspiraron, entre otros con sus vecinos, los trinovantes, para levantarse contra los romanos y eligieron a Boudica como su líder.
Es posible que se inspiraran en el ejemplo de Arminio, el príncipe de los Queruscos, que en el año 9 había masacrado a tres legiones romanas en la batalla del bosque de Teutoburgo o que recordaran a sus propios ancestros, que habían luchado contra Julio César cuándo éste desembarcó por dos veces en Britania.4
Lo cierto es que Dion Casio dice que Boudica empleó un método de adivinación liberando a una liebre de entre los pliegues de su ropa e interpretando la dirección en que corría, e invocó a Andraste, la diosa britana de la victoria.
El primer blanco de los rebeldes fue Camulodunum (Colchester), la antigua capital de Trinovantia, que se había convertido en colonia romana. Los soldados veteranos romanos se habían establecido allí siguiendo la costumbre romana, y se había erigido un templo al emperador Claudio a expensas de los trinovantes. Esto hizo que la ciudad se convirtiera en un foco de resentimiento.
El futuro gobernador, Quinto Petilio Cerial, entonces legado de la Legión IX Hispana, intentó socorrer a la ciudad con un destacamento de esa legión, pero sus fuerzas fueron derrotadas. Su infantería fue emboscada en una zona boscosa y solo el comandante y parte de su caballería consiguieron escapar. Deciano Cato, provocador de los acontecimientos por su codicia, consideró más prudente poner tierra de por medio y huyó hacia la Galia.
Cuando las noticias llegaron a Cayo Suetonio Paulino (gobernador de Britania), éste ordenó dirigirse a Londinium, el próximo objetivo de Boudica; pero ante la imposibilidad de defenderla, se retiró de la ciudad, permitiendo así a Boudica incendiarla y masacrar a sus habitantes. Suetonio Paulino no llegó a tiempo para defender Verulamium, y la ciudad también fue arrasada.
Por fin, Suetonio y Boudica entablaron combate en la batalla de Watling Street, en un lugar todavía no determinado, en la ruta actualmente llamada Watling Street, entre la antigua Londinium y Viroconium (actualmente Wroxeter en Shropshire).
Los romanos estaban en gran inferioridad numérica, 5 a 1 aproximadamente, pero se ubicaron en un terreno rodeado de bosques, donde no podían ser flanqueados, rebasados ni emboscados. El ejército romano estaba bien disciplinado y armado; el de Boudica era muy numeroso pero poco uniforme en cuanto a las armas que portaban y a la edad de los guerreros, desde niños de 10 años hasta ancianos, lo que era común en la cultura celta.
La noche previa a la batalla, después de ordenar levantar el campamento, Suetonio solicitó ser despertado tan pronto el ejército rebelde se presentase en el campo de batalla. Cuando ello ocurrió, las legiones se formaron en filas de siete en fondo, con sus escudos, espadas y lanzas (dos por cada soldado). Cuando Suetonio vio que en el campo enemigo los carros de transporte y las familias de los guerreros habían sido colocados detrás de los combatientes, comprendió que había ganado la batalla. Cuando la infantería britana atacó, las mucho más disciplinadas formaciones romanas hicieron caer sobre ellos una lluvia de lanzas que diezmó sus primeras líneas. Eso sumió en la confusión a los britanos y los hizo retroceder, dejando en el campo gran cantidad de muertos. Suetonio ordenó a sus soldados avanzar a paso lento pero sostenido, en una línea en forma de sierra dentada, cubriendo sus flancos con sus escudos. Al verlos venir, los guerreros de Boudica volvieron a cargar, encajonándose entre los "dientes" de las filas romanas. Los legionarios de la primera hilera, defendidos por los escudos, atravesaron con sus espadas a centenares de atacantes, casi sin recibir daños. Al cabo de cuatro o cinco minutos de combate, a una señal de sus oficiales, dejaban el puesto al que formaba detrás, colocándose en la última posición. Eso permitía entrar en combate a soldados "frescos" y recuperar fuerzas a los que habían peleado.

Mapa de las rutas romanas en Britania, en el siglo I a. C.
La masacre fue total y, al no poder perforar la formación enemiga, los britanos sintieron pánico y comenzaron a retroceder, aplastándose unos a otros mientras los romanos seguían su avance implacablemente.
En su desesperación por huir, los britanos no solo empujaron a los guerreros que avanzaban detrás sino a las mujeres, niños y ancianos que aguardaban el desenlace de la batalla en la cercanía de los carros. La avalancha que produjeron fue tal, que cerca de 40 000 murieron aplastados entre los combatientes en desbandada y los vehículos que impedían la retirada.
Los romanos no tuvieron piedad, ni siquiera de mujeres encintas y niños, y durante horas se dedicaron a masacrar a los heridos y a perseguir a los que habían logrado traspasar la línea de los carromatos.
Boudica acabó suicidándose con veneno para evitar que los romanos la atraparan, según Tácito, aunque Dion Casio da otra versión de los hechos.5​ Boudica y sus dos hijas, que también lucharon ferozmente en la batalla, nunca fueron encontradas muertas.

Tal fue el grado de violencia que los romanos aplicaron que durante los cuatro siglos siguientes la provincia se mantuvo en paz. Incluso el emperador Nerón calificó de "muy duro" el castigo infligido a los celtas que lucharon en esa batalla.

LOS SEGUIDORES DE ZOROASTRO

PARSIS
Los parsis son los miembros de una comunidad de religión parsi o zoroástrica que habitan en el oeste de la India, especialmente en la ciudad de Mumbai. Descienden de los persas que emigraron a la India a mediados del siglo VII para escapar a la persecución religiosa de los invasores musulmanes. La historia de esta migración se narra en el Qissa-i Sanjan.
Según el censo indio de 2001, en esa fecha habitaban en la India 69 901 parsis. En Pakistán son unos 5000. El número de parsis en el mundo se estima en torno a 100 000.