martes, 17 de enero de 2017
domingo, 15 de enero de 2017
MI QUERIDA HAMMER
En 1934 el actor Will Hinds (quien como actor utilizaba el nombre de Will Hammer) fundó la Hammer Productions. Al año siguiente se unió a Enrique Carreras (1880-1950), dueño de una cadena de cines, para originar la Exclusive Films, una empresa dedicada a la distribución de filmes. Durante los años '30 la "primitiva" Hammer produjo algunas comedias y un filme de suspense titulado The mistery of the Mary Celeste, con Béla Lugosi. En los años '40 los negocios fueron mal y la Hammer dejó de producir durante la Guerra. Sin embargo los hijos de los socios fundadores, Anthony Hinds (1922) y James Carreras (1909-1990), comenzaron a trabajar en la Exclusive, llegando a distribuir una cierta cantidad de películas de bajo presupuesto.
En 1945 James Carreras y su hijo Michael se quedaron con la distribuidora Exclusive. Dos años después, habiéndose decidido a encausar hacia el terreno de los filmes de bajo presupuesto, la Hammer se convirtió en la "Hammer Film Production Limited", con James y Enrique Carreras y Will y Anthony Hinds como directores. Su primera película fue River Patrol (1948).
James Carreras adoptó una filosofía muy hollywoodense desde el principio: producir películas rentables al menor costo posible. Para llevarla a cabo fijó un techo para los presupuestos de sus películas de £ 20.000. Poco a poco Carreras se fue dando cuenta de que lo más rentable eran los filmes de suspense e intriga, los "thrillers", uno de cuyos primeros ejemplos fue Room to Let (1950).
sábado, 14 de enero de 2017
jueves, 2 de junio de 2016
EL VERDADERO INVENTOR DEL TELÉFONO
Antonio Santi Giuseppe Meucci (Florencia, 13 de abril de 1808-Nueva York, 18 de octubre de 1889) fue el inventor delteletrófono, posteriormente bautizado como teléfono, entre otras innovaciones técnicas. Desarrolló un teléfono neumático (precursor de su teletrófono) que hoy todavía se utiliza en el Teatro della Pergola de Florencia y que luego perfeccionó en el teatro Tacón de La Habana. Creó un nuevo sistema de galvanizado, un sistema de filtros para la depuración del agua e introdujo el uso de la parafina en la fabricación de velas. También desarrolló un sistema de electroshocks terapeúticos que administraba en La Habana. El gobierno de Italia lo honra con el título de Inventore ufficiale del telefono.1
Vida[editar]
Estudió ingeniería química e ingeniería industrial en la Academia de Bellas Artes de Florencia. Se casó el 7 de agosto de 1834con Ester Mochi. Luego fue acusado de participar en una conspiración del Movimiento de Unificación Italiana y fue encarcelado tres meses.
En octubre de 1835 Meucci y su esposa dejaron Florencia para nunca regresar. Emigraron al continente americano, parando primero en Cuba donde Meucci aceptó un trabajo en el Gran Teatro de Tacón en La Habana. Luego en 1850, Meucci y su esposa emigraron a los Estados Unidos, y llegaron a Clifton (en Staten Island, Nueva York) donde Meucci vivió el resto de su vida.
En su nuevo hogar, Meucci fue siempre respetado como un prohombre de la comunidad italiana de Nueva York. Había levantado una fábrica de velas y acogía a cualquier italiano que necesitara un empujón. Garibaldi pasó por casa de Meucci durante su periplo americano.
Alrededor del año 1875 Meucci construyó un teléfono para conectar su oficina con su dormitorio ubicado en el segundo piso, debido al reumatismo de su esposa. Sin embargo, carecía del dinero suficiente para patentar su invento, por lo que lo presentó a una empresa que no solo no le prestó atención, sino que tampoco le devolvió los materiales. Al parecer, y esto no está probado, dichos materiales cayeron en manos de Alexander Graham Bell quien se sirvió de ellos para desarrollar su teléfono, que presentó como propio. El 11 de junio de 2002 el Congreso de los Estados Unidos aprobó la resolución 269 por la que reconoció que el inventor del teléfono había sido Meucci y no Bell.
Bell cuenta con otros inventos como la balanza de inducción, un prototipo de pulmón de acero para la respiración artificial, el fotófono, el radiófono y el grafófono, pero no el teléfono, del que, sin embargo, fue el mayor beneficiario.
Meucci contra Bell[editar]
En 1860 Meucci saca a la luz su invento. En una demostración pública, la voz de un cantante es reproducida a una considerable distancia. La prensa italiana de Nueva Yorkpublica una descripción del invento y un tal Sr. Bendelari se lleva a Italia un prototipo y documentación para producirlo allí, pero no se vuelve a saber de él, como tampoco se materializa ninguna de las ofertas que surgen tras la demostración.
Meucci, en una situación económica precaria, se ve obligado a vender los derechos de sus otros inventos para sostenerse y a duras penas puede ir pagando los gastos de la patente del teléfono. Un accidente, la explosión del vapor Westfield, del que sale con severas quemaduras, obliga a su esposa a vender los trabajos de Antonio a un prestamista por 6 USD. Cuando, una vez repuesto, vuelve para recuperarlos la casa de empeño dice haberlos vendido a un hombre joven al que nunca se pudo identificar.
Meucci trabaja intensamente en la reconstrucción de su mayor invento, consciente de que alguien puede robarle la patente, pero incapaz de reunir los 250 USD que cuesta la patente definitiva, tiene que conformarse con un trámite preliminar de presentación de documentación que registra el 28 de diciembre de 1871 y que puede permitirse renovar sólo en 1872 y 1873.
En cuanto tiene el acuse de recibo de Patentes, vuelve a empeñarse en demostrar el potencial de su invento. Para ello, ofrece una demostración del telégrafo parlante a un empresario llamado Edward B. Grant, vicepresidente de una filial de la Western Union Telegraph Company. Cada vez que Meucci trataba de avanzar, se le decía que no había hueco para su demostración, así que a los dos años, Meucci pidió que le devolvieran su material, a lo que le contestaron que se había perdido.
En 1876, Alexander Graham Bell registró una patente que realmente no describe el teléfono pero lo refiere como tal. Cuando Meucci se enteró, pidió a su abogado que reclamara ante la oficina de patentes de los Estados Unidos en Washington, algo que nunca sucedió. Sin embargo, un amigo que tenía contactos en Washington, se enteró de que toda la documentación referente al telégrafo parlante registrada por Meucci se había perdido. Una investigación posterior puso en evidencia un delito de prevaricación por parte de algunos empleados de la oficina de patentes con la compañía de Bell. En un litigio posterior entre Bell y Western Union, afloró que existía un acuerdo por el cual Bell pagaría a la Western Union un 20% de los beneficios derivados de la comercialización de su invento durante 17 años.
En el proceso legal de 1886 tuvo que lidiar incluso contra sus propios abogados, presionados por el poderoso Bell. Pero Meucci supo hacer entender al juez que no cabía duda en cuanto a la autoría del invento registrado. A pesar de la declaración pública del entonces Secretario de Estado: “existen suficientes pruebas para dar prioridad a Meucci en la invención del teléfono", el gobierno de los Estados Unidos inició acciones legales por fraude contra la patente de Bell y el proceso fue embarrancado en el arenal de los recursos por sus abogados, hasta cerrarse con la muerte de Meucci en 1889.
El 11 de junio de 2002, el Boletín Oficial de la Cámara de Representantes de los EE. UU. publica la Resolución Nº269 por la que se honra la vida y el trabajo del inventor italoestadounidense. En la misma se reconoce que fue más bien Meucci antes que Bell quien fue el inventor del teléfono. Reconoce además que demostró y publicó su invento en 1860 y concluye con un reconocimiento a su realización en dicha invención.
Véase también[editar]
jueves, 26 de mayo de 2016
HEDY LAMARR, LA BELLÍSIMA ACTRIZ Y SOBRESALIENTE INGENIERA QUE INVENTÓ EL WIFI
Fue la única hija de un matrimonio de judíos secularizados. Su madre, Gertrud
Lichtwitz, era pianista, nacida en Budapest y su padre, Emil, era banquero nacido en Leópolis. Desde pequeña destacó por su inteligencia y fue considerada por sus
profesores como superdotada. Empezó sus estudios
de ingeniería a los 16 años, pero tres años más tarde,
en 1933, abandonó la
ingeniería atraída por su vena artística, y empezó en el teatro berlinés como
alumna del director Max Reinhardt.
Así inició su carrera cinematográfica, y
pronto sería mundialmente famosa por la secuencia de la película Éxtasis (1933), en la que aparece completamente desnuda, primero al borde de un lago, y
luego corriendo por la campiña checa. Por dicha escena se la conocería como la primera mujer en la historia del
cine que apareciera desnuda en una película comercial.2
Atraído por la película,[cita requerida] el magnate de la industria armamentística Friedrich Mandl arregló con sus padres un matrimonio de conveniencia y fue prometida en
matrimonio en contra de su voluntad. Hedy calificó posteriormente esa época
como de auténtica esclavitud.
Su marido –también de origen judío– era
proveedor de municiones, de aviones de combate y de sistemas de control de Adolf Hitler y de Benito Mussolini (de quienes era amigo personal), según
narra Lamarr en sus memorias.3 Esas ventas de material militar fueron
realizadas durante la ocupación de Abisinia (hoy Etiopía). Tras casarse el 10 de agosto de 1933, él intentó infructuosamente
hacerse con todos los ejemplares existentes de la película en la que su esposa
aparecía desnuda. Muy celoso, la obligaba a acompañarle en todas las cenas y
viajes de negocios. Fue encerrada en casa y sometida a un estricto control.
Hedy tuvo que abandonar su incipiente carrera cinematográfica, y cualquier otro
tipo de actividad que no fuera la de simple comparsa de Mandl. Ella cuenta que
tan solo podía bañarse o desnudarse cuando su marido estaba a su lado,
acechándola.
Por otra parte, Hedy había aprovechado
su soledad para continuar sus estudios de ingeniería, y utilizar su inteligencia para obtener de los clientes y proveedores de
su marido los pormenores de la tecnología armamentística de la época. Dichos conocimientos fueron cedidos por la actriz a las
autoridades de los Estados Unidos años más tarde; igualmente algunas
reuniones le sirvieron de guía para idear y patentar, en los años 1940, la técnica de conmutación de frecuencias, que le devolvería
notoriedad en los últimos años de su vida.
Durante su enclaustramiento mantiene una relación sentimental con su
asistenta. Dicha relación le permitió obtener la ayuda necesaria para escapar.
En una rocambolesca historia de amor, Hedy consigue la
infraestructura necesaria para preparar un completo plan de fuga y escapar para
siempre de las garras de su marido. Escapando por una ventana del baño de un
restaurante, huye en automóvil hasta París (Francia), seguida de cerca por los guardaespaldas de su marido.[cita requerida], aunque la versión
que ella misma cuenta en su autobiografía es algo diferente: Administró un
somnífero a su asistenta y pudo salir de su casa disfrazada de esta (la había
contratado hacía poco justamente para este objetivo, por parecérsele
físicamente). De esta manera pudo llegar a la estación de tren y viajar hasta
París por este medio.
En 1937 Hedwig escapó al fin de Mandl.
Ya en París, consiguió viajar más tranquilamente a Londres (Reino Unido). Allí conoció a Louis B. Mayer, el empresario de la Metro Goldwyn Mayer (M-G-M). Vendió sus joyas y huyó a los Estados Unidos, en el mismo barco en
que él regresaba, para convencerlo de que la contratara como actriz. Al llegar
a tierra, ya tenía un contrato de siete años y un nuevo nombre: Hedy Lamarr.4
Así renació, pues volvió de nuevo a su
vida como actriz. Había hecho hasta entonces, además de la película
checoslovaca Éxtasis, cuatro películas
alemanas, además de la citada: Dinero en la calle (1930), La mujer de Lindenau (1931), Las aventuras del señor O. F.(1931), y No necesitamos dinero (1932). Gracias a su fama, le fue
posible viajar a Hollywood, donde sería protegida por Louis B. Mayer quien además, le daría un nuevo
nombre inspirado en la actriz Barbara La Marr, antigua amante de Louis, que falleció en trágicas circunstancias.
Tras el estreno de su primer
largometraje en los EE. UU., Algiers (1938), junto con Charles Boyer, y bajo contrato con la M-G-M,5empezó a destacar en Hollywood con Lady of the Tropics (1939), y con I Take This Woman (1940). Hedy Lamarr trabajó entre
otros conKing Vidor (Camarada X, Cenizas de amor), Jacques Tourneur (Noche en el alma,
1944), Robert Stevenson (Pasión que redime,
1947) y Cecil B. DeMille (Sansón y Dalila,
1949). No tuvo, sin embargo, demasiado éxito al elegir sus
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